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sábado, mayo 8

"El que no arriesga no gana" dice el dicho.
Si uno no juega en su vida, todo se vuelve monótono. Lo divertido es que nada es para siempre. Si uno vuelve su vida costumbre, es aburrido, no disfruta su vida, no disfruta su juego. Pero el problema es si uno ve que este juego ya lo canso, decide jugarlo de distinta manera por que la anterior no era la adecuada, Si uno arriesga, esta perfecto de eso se trata ¿No? pero ¿si uno arriesga y no gana? ¿Que pasa? fue valiente, puso las fichas sobre la mesa y le aposto todo a un solo numero. Parece que el numero no era el correcto ya que perdió, perdió sus fichas, predio su valentía y quedo dolida, no perdió el juego pero retrocedió 10 casilleros, quedo a lo ultimo en un rincón, obviamente sufrió, sufre no solo por perder todo, por perder ese numero tan importante para ella, sino por ver como no siempre se gana, ver que siendo valiente las cosas no salen, obvio que ayuda y mucho. Pero díganme ¿A quien le gusta perder? y mas cuando dio todo para que eso no pase, arriesgo, se juego, vivió su vida, le cambio la perspectiva, el camino, cambio su rutina y decidió vivir la de otra manera, puso su fe, su esperanza, cerro los ojos y camino, tiro los dados sin saber que podía resultar. Resulto lo peor, de mil opciones la que menos quería escuchar le toco. Uno se termina arrepintiendo de arriesgar y ahí todo se cae, porque la próxima vez dudara en ser valiente, y eso es un gran problema. Entonces ¿Que pasa con nosotros?

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